La palabra emergencia proviene del latín emergere, que significa «surgir» o «salir a la superficie». Este acto de emerger refleja cómo algo previamente oculto o en desarrollo se vuelve visible y notable. Ese algo existía previamente aunque estaba oculto a la conciencia. Podemos decir que era inconsciente o que estaba velado.
La emergencia se define en biología como la aparición de nuevas propiedades o comportamientos en un sistema complejo que no son previsibles a partir del conocimiento de sus partes individuales.2 En términos terapéuticos, la emergencia se traduce en la transformación cualitativa del paciente, más allá de la mera suma de las intervenciones individuales.
2 El concepto de emergencia en biología ha sido fundamental para explicar los puntos disruptivos en la evolución de las especies, que han propiciado avances cualitativos en los procesos evolutivos. Por ejemplo, hubo un momento en el que la materia inorgánica adquirió la capacidad de autorreproducirse, transformándose en materia orgánica y dando origen a la vida. Este fenómeno se caracteriza como un proceso emergente. En las evoluciones culturales del ser humano, también han ocurrido numerosos procesos emergentes. Entre ellos se destacan el surgimiento del lenguaje humano y el desarrollo tecnológico. Desde esta perspectiva, sin lugar a dudas, el momento actual se encuentra en una situación de emergencia debido al uso de las tecnologías de la información y la comunicación, que están dando forma a un nuevo modo macroorgánico de relación y constitución de lo humano. En el futuro, se anticipa que surgirán nuevos puntos emergentes con el big data y la inteligencia artificial.